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él es Jorge Martínez, lo conocen como Jou, se dedica al cuidado de perros - los pasea y cuenta con una pensión - además tiene un proyecto de wafles veganos dulces y salados. "Con los perritos tengo como unos 10 años y el proyecto de waffles es bastante nuevo, como desde hace tres meses” comentó.

"Soy vegano desde hace dos años y fui vegetariano durante uno. Empecé a ser vegetariano gracias a Scarlet, ella fue la que me guió. Antes de eso ya lo había pensado, pero no lo hacía por flojera…” comentó con voz de arrepentimiento.

“La transición fue poco a poco, mientras me fui formando, viendo la realidad de la industria y de todo lo que pasa con los animales. Cuando entendí e internalicé todo eso fue que decidí de golpe, de un día para otro, dejar todo producto de origen animal. Soy vegano por los animales; como cualquier cosa que sea vegana aunque no sea lo más saludable, no me importa. Yo simplemente lo hago por los animales, luego por el planeta y de último por salud” dijo sonriendo.

“¿Arrepentimiento? no haberlo hecho antes y peor aún, que fue por flojera” comentó en voz baja.

“Para mí el veganismo es mi vida. Me da tranquilidad saber que no estoy lastimando, ni pagando para que alguien lastime a los animales que es lo que más me importa en esta vida” aseguró de manera muy apasionada.

“¿Un sueño? tener un santuario para animales de granja y de calle; que tengan un lugar seguro para ellos en lo que todo este mundo comienza a cambiar” concluyó Jou.

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él es Alfonso Gómez, lo conocen como Fon, tiene 28 años y es documentalista y activista por los animales. 

“Desde siempre me ha encantado el cine y la fotografía. Hace unos años me compré una cámara… documentaba viajes y experiencias pero sin mucho fondo, solo lugares y experiencias bonitas que tenía, sin mucho propósito. Hoy en día estoy tratando de hacer las cosas que vayan como vinculadas al llevar una vida intencional” comentó de manera muy segura. "Soy vegano desde hace dos años y medio. Luego de ver Cowspiracy y otros documentales, me hice vegetariano y empecé a cambiar únicamente mi alimentación por el impacto medio ambiental… luego de ser vegetariano por seis meses, en una carretera en un viaje a Nuevo León vi una granja llena de animales, me volví vegano en ese viaje. Me di cuenta que sentía lo mismo por un perro que por una vaca, porque nunca le haría daño a ninguno. Me arrepiento de haber sido vegetariano, no sería algo que presumiría en lo absoluto, es algo que no significa nada para los animales” expresó rotundamente. “¿Algún arrepentimiento relacionado al veganismo? Pues sí, el de todos: no haberlo hecho antes. Pero también me arrepiento de no haber hecho activismo antes, me arrepiento de haberme quedado callado tanto tiempo con tal de que la gente estuviese cómoda; creo que eso no me ayudó ni a mí ni a ellos” aseguró de manera tajante.

Entrevistador: ¿Qué le dirías a alguien que tal vez te dice que abordar a la gente de manera tan frontal no es lo mejor para introducir a alguien al veganismo?

"Pues, creo que tenemos que ponernos en los zapatos de la víctima ¿cómo nos gustaría que nos defendieran a nosotros? Creo que hay que decir y hablar las cosas como son, solo así se va a atraer a gente que esté dispuesta a escuchar la verdad y a ajustar lo que tenga que ajustar; tampoco hay que subestimar el poder de sembrar una semilla. Creo que inclusive se nos olvida a los veganos el tamaño de la crueldad y la injusticia; no se trata de vivir enojados pero si no nos enoja lo que está sucediendo es porque estamos cerrando los ojos” expresó muy serio.

"¿Un sueño? sonará utópico, pero que la gente respete de verdad” concluyó Fon.

 

Fon rescató dos puerquitos meses atrás, Rómulo y Remo. "Ya han vivido más tiempo libres que en la esclavitud”...

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Ellos son Courtney de 24 y Marcelo de 30 años, canadiense y brasileño, ambos modelos profesionales. 

“Soy vegana desde hace cinco años; estaba viendo muchos youtubers que eran veganos y me inspiraron. Vi todos los documentales posibles y cuando llegué a Earthlings fue muy intenso, lloré demasiado, sentí que toda la vida fue una mentira… Quería hacerlo por los animales, por mi salud, por el mundo, y la verdad es que se me hizo fácil,” dijo Courtney. “...poco a poco fui ganando la conciencia sobre la industrialización del huevo, leche y todo lo demás, el darme cuenta del maltrato hacia los animales fue el click y me dije ’no, ya no más’” comentó Marcelo con firmeza.

"la gente siempre nos pregunta '¿qué comen, lechuga?’ y no, no es así. Nos encanta compartir lo fácil y barato que puede ser, porque la gente también piensa que es muy caro… Hicimos @_plantbasedmodel para poder compartir qué tan divertido, increíble y fácil puede ser el veganismo” comentaba Courtney muy emocionada.

“Si estás en la transición al veganismo creo que lo más importante es la paciencia. Es un proceso en el que tienes que ir acostumbrando al cuerpo a los nuevos alimentos que va recibiendo, para que el organismo acepte el nuevo tipo de proteínas” dijo Marcelo. “Lo más importante es saber que no tienes que ser perfecto, no es 'sí o sí'. Si solo estás haciendo ‘meatless Monday’ o cositas así, creo que es increíble y cada quien sabe el ritmo que funciona para ellos” aseguró Courtney.

“El veganismo es compasión, amor a todos los seres, también el futuro porque yo de verdad sí creo que esto va para largo” aseguró Courtney. 

"¿Arrepentimientos del veganismo? No, todo lo que ha pasado son experiencias y todas son buenas experiencias", aseguró Marcelo.

“¿Un sueño? Que la gente comience a ver el veganismo por lo que es y no algo extraño o raro” concluyó Courtney

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Ella es Scarlet, tiene 30 años y es emprendedora e influencer vegana. “Tengo más o menos tres años emprendiendo, hago postres veganos y apenas comenzamos haciendo wafles… esperamos pronto tener un local” dijo sonriendo.

Soy vegana desde hace casi seis años, fui vegetariana por uno. Desde niña tenía la idea de ser vegetariana en algún momento de mi vida porque no pensaba en lo vegano, lo vegetariano era lo máximo. A los 12, en un pueblo, vi cómo mataban a cerdito, escuché cómo gritaba…. Años después me dije ‘llegó la hora’ y me hice vegetariana; primero lo hice por los animales, luego me enfoqué más los beneficios que trae para la salud. Al regresar a CDMX no sabía qué hacer y fue cuando mi hermano me dijo que abriera un canal en YouTube para compartir mis recetas, me di cuenta que no quería que fuera vegetariano sino vegano porque ya quería serlo y pues ese fue el empujón. De ahí soy vegana” comentó emocionada.

"...hago lo que puedo para difundir el veganismo en las RRSS, las distintas opciones que hay para facilitarle a la gente volverse vegana; comparto recetas, restaurantes, opciones veganas en maquillaje o productos de higiene personal” aseguró. “El año pasado fue mi primera marcha anti-especista y estuvo padrísima, ahí me inspiré y fui a la siguiente vigilia. Fui fuera de un matadero, esperamos que llegaran - solo he ido a unos de cerdos y de toros - documentas todo, filmas todo, para que gente vea lo que verdaderamente pasa que no es ‘los animales felices’ y lo que te pintan las industrias. Ver como llegan horrible, llegan casi casi muertos…” expresó incómoda.

"Para ser vegano tienes que decidir serlo, no lo serás mágicamente sino te comprometes primero; no es difícil, pero como todo cambio, requiere compromiso. Y, otra cosa, si por alguna razón ‘recaes’, porque te comes un queso o algo así, solo sé sincero contigo mismo, entiende por qué lo hiciste y corrige. Es decir, no porque hayas tenido un lapsus abandones, es un aprendizaje, no somos prefectos” dijo con confianza. 

“¿Arrepentimiento de veganismo? Ninguno, pero sí me hubiese gustado comenzar a hacerlo antes” expresó de manera tajante. "¿un sueño? Un mundo vegano” concluyó

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Ella es Sofía, pero más conocida como Alcachofa, tiene 30 años y es cocinera a base de plantas. “Le enseño a la gente a cocinar vegano, pero comida real, que reconozcan, platillos a los que estén acostumbrados en su día a día: tacos, guisos... Soy de Torreon y tengo los últimos seis años viviendo en CDMX, llegué porque un chef me contrató para abrir una pastelería convencional. Ahorita tengo una tienda en Condesa - Alcachofa y Romero - tenemos productos naturales, mexicanos, veganos…” decía sonriendo. “Soy vegana desde hace cuatro años pero antes de eso fui vegetariana por casi tres, el veganismo lo vino a cambiar todo. Comencé siendo vegetariana por los animales, cuando en una conversación sobre corridas de toros, donde yo decía lo horrible que son, un amigo me respondió: ‘Sofía de qué hablas si tú te los comes, es lo mismo’, me quedé en shock. Esa noche en mi casa vi unos documentales y no lo podía creer, lloré por horas... al día siguiente era vegetariana. No fui vegana desde un principio porque hace siete años en Torreon, en provincia, no sonaba nada, no lo conocía.” "El veganismo llega después cuando comienzo a leer… estaba enferma físicamente y buscaba cómo curarme, ya me querían operar. Comencé a leer sobre comida como medicina, plant-based diet y así, me dije ‘necesito cuidarme, necesito hacer esto por mí'... luego en un avión vi un documental que me cambió la vida; sentada en mi puesto lloraba que lloraba, lloraba de la emoción que ya entendía todo y que por fin me hacía vegana. Me bajé del avión y ya era vegana” lo recordaba como si hubiese sido ayer. “El inicio fue delicioso: descubrí sabores, texturas. A pesar que estudié gastronomía, no manches, todo lo que comencé a descubrir… claro que la regué al principio, claro que me salían cosas horribles, pero delicioso el proceso. Me acuerdo y digo: cómo me encantaría volver a descubrir todo” aseguró con emoción.

“Lo más importante para salir de la ‘transición al veganismo’ es encontrar tu ¿por qué?. Literal, siéntate un día solo - porque estar solo te permite escucharte mucho mejor - usa un cuaderno si quieres. La idea es que salgas entendiendo por qué te llama la atención o por qué estás sintiendo lo que están sintiendo, entender de dónde viene el sentimiento de coquetearle a la posibilidad del veganismo. ¿Por qué lo harías? Si plantas bien tu convicción y la alineas con tu congruencia y con todo tu ser, el cómo va a llegar mucho más fácil y casi solo; cuando entiendes el por qué, el cómo llega, entonces es eso el primero. No andes ahí coqueteándole y solo dejando fluir la idea, porque luego ‘qué rico los tacos’, ‘qué rico esto’, vas y vienes porque nunca te has sentado contigo mismo a ser honesto. Es cuestión de casi casi ponerte frente la espejo y ‘a ver ¿qué quieres?’ ‘¿qué necesitas hacer?’ ‘¿por qué lo estás haciendo?’. Es un poco tomarte en serio, porque cuando algo te está llamando la atención, cuando tienes algo ahí que no te está dejando cómodo y lo ignoras, no te estás tomando en serio a ti mismo” aseguró con mucha confianza.

“¿Algún arrepentimiento? ¡cero! bueno, no haber comenzado a ser vegana antes…” dijo con cierta melancolía.

“Para mí el veganismo es un paso más hacia la justicia y la libertad de todos los seres. No es lo único ni la salvación... un vegano no es un santo, no es la única acción buena que un ser humano puede hacer en honor a la justicia o el respeto, pero sí es un paso muy importante" aseguró.

“Sueño con dar platicas sobre el veganismo en colegios y escuelas para niños, y estandarizarlo un poco; quiero que sepan que pueden tomar la decisión si ellos quieren. También me encantaría abrir un santuario en un futuro…" concluyó.

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Ella es Vianey Gutiérrez, tiene 22 años y es pasante de licenciatura en gastronomía. “Me encanta la cocina, recuerdo mucho ver a mis abuelas cocinar y siempre son esos pequeños momentos en la cocina los que me llevan de vuelta a la infancia… sobretodo las galletas, me devuelven a esas que hacía mi abuela paterna. ¡Amo las galletas!” exclamó con una sonrisa de oreja a oreja. “A los 15 tuve mucha curiosidad sobre lo que sería ser vegetariana, pero no sabía nada, no estaba informada, no tenía idea de a quién acudir o qué comer y qué no, así que la idea paso…" comentó con cierta tristeza. “Luego a los 20, buscando info para una tarea, me crucé con un video de una chava que es vlogger y fisicoculturista; en sus videos deja ligas de documentales, los vi todos y terminé llorando, no podía creer que yo era parte de ese sufrimiento, fue muy duro para mí…” aseguró cabizbaja. "Me gustaría entrar en el mundo del activismo, pero realmente me siento un poco asustada porque no sé si soportaría ver a los animales en tal estado, soy muy sensible y no sé si lo soporte. Pero me gustaría apoyar el movimiento de una manera más activa” dijo con mucha seguridad. 

“¿Un consejo para los que están en transición al veganismo? Fácil: que se pongan una meta. No se pongan tan exigentes como eliminarse todo de un jalón porque es casi imposible. Establezcan metas definidas en el tiempo - semanales, mensuales - para dejar un producto a la vez, hasta llegar al veganismo" expresó muy convencida de la fórmula. “Algo de lo que me arrepiento? Sí, de no comenzar a los 15 y haberlo aplazado por 5 años hasta los 20. “Sueño con tener mi propio restaurante donde pueda enseñar a las personas que sí se puede comer rico, sin el sufrimiento de los animales y preservando los ingredientes de la cultura mexicana” dijo con mucha ilusión.

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Él es Salvador Cortazar, tiene 32 años y es artista visual. "Hago un poco de ilustración, tengo una serie de personajes que se denominan los ruzskis... son básicamente un concepto que significa que la  persona es quien crea su propio destino”, explicaba sonriendo. “Soy vegetariano desde hace doce años y vegano desde hace siete, comencé a los 20. Como mucha gente, fue por una inquietud moral y ética hacia el respeto de los animales, hacia el respeto por su vida. Empecé sin mucha guía; dejé la carne, y con el paso de los años fui apartándome de la leche, del queso y todo lo demás” dijo con orgullo. “Dentro de mi actividad artística intento siempre tener presente el mensaje del veganismo y en mi vida personal procuro llevarlo conmigo, tratar de alguna manera ponerlo sobre la mesa sin ser esa persona molesta que trata de predicar a los demás…” “…es más fácil atraer a la gente por la vía de la buena onda y el diálogo, que el choque, andar juzgando o haciendo sentir mal a los demás por sus costumbres. A parte, mucha gente vive de la forma en que lo hace sin reflexionar sobre el por qué; más que criticarlos o juzgarlos hay que tratar que abran su panorama y que vean que existen otras opciones y que muchas veces hay cosas que damos por sentadas y no reflexionamos si es algo bueno o malo”, decía muy convencido. “Un consejo? busquen el trasfondo de las cosas, de los modelos sociales en los que vivimos, porque se darán cuenta muy fácilmente que como tratamos a los animales es tan inhumano, cruel e injusto, que abrirán los ojos y la posibilidad de dejar los productos animales se incrementarán muchísimo… queda de un lado la onda de que si te gusta la carne o te gusta algún otro producto animal, eso se va minimizando y vas haciendo una apertura interna en cuanto a la compasión, comprensión, comienzas a pensar y sentir de una manera menos egoísta”, dijo Salvador con gran elocuencia. “No me arrepiento de nada. Pero creo que en algún momento fui ese vegano ‘militante’, en el sentido de ser un poco más de choque con la gente; al cambiar mi discurso a una forma más amigable logré que mucha gente volteara a ver al veganismo…” concluyó Salvador.

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Él es Alejandro Hernández, tiene 27 años, es de CDMX y es líder de cocina.
“Soy vegano desde hace más de siete años, no como carne desde 18 pero fue hasta los 21 que dejé todo de origen animal. No fue fácil al comenzar, las opciones al salir con amigos eran pocas y la verdad es que no habían muchos lugares de dónde o cómo conseguir recetas; me tocó ingeniármelas, había que ser muy creativo…” decía mientras reía.

“Cuando inicié mi familia y amigos pensaban que estaba pasando por una fase. Pero la verdad es que siempre me molestaron mucho las corridas de toros, y fue por ahí que comencé a darle sentido a mis palabras; decía que me molestaba mucho ese tipo de violencia pero yo la ejercía con mis decisiones al alimentarme”, afirmaba con firmeza.

"Tengo nueve años de experiencia en cocina, siete en cocina vegana… no me he especializado en nada porque me ha tocado hacer de todo; he veganizado pizzas, comida italiana, francesa, comida rápida mexicana y Tex-Mex” decía con mucha emoción.

“Un sueño? Quisiera tener un restaurante, una cafetería o un punto donde la gente pueda comer gratis, pero solamente opciones veganas, claro” decía con mucha ilusión.

“De qué me arrepiento? Dejé de comer carne a los 18 años, pero lo venía contemplando desde los 15, perdí tres años…”

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Alejandro no solo es líder de cocina en

fakc-yeah sino que tiene un proyecto @vivo.cafe.mexico en IG, vayan a darle mucho amor!

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